La necesidad de ser claros y concisos en la conclusión de una discusión

Introducción

La conclusión de una discusión es un momento crucial en la argumentación. Es el momento en que se sintetizan las ideas, se llega a una decisión y se avanza hacia nuevas etapas. Sin embargo, no es raro que esta fase termine de forma confusa e insatisfactoria, dejando a los interlocutores con una sensación de incomodidad e incluso de frustración. Es por eso que es esencial ser claros y concisos en la conclusión de una discusión. En este artículo, abordaremos los principales motivos por los que esto es importante y analizaremos algunas estrategias para lograrlo.

La importancia de la claridad y la concisión en la conclusión de una discusión

Motivo 1: Facilita la comprensión del otro y evita malentendidos

La claridad y la concisión en la conclusión de una discusión son fundamentales para que el otro pueda comprender qué es lo que se ha acordado y qué se espera de él. A menudo, cuando la conclusión es confusa, cada uno interpreta las cosas a su manera y pueden surgir malentendidos y conflictos posteriores. Es importante, por tanto, que en la conclusión se especifiquen de forma clara qué pasos se van a seguir, quién se encarga de qué y en qué momento. De esta forma, se evitan confusiones que pueden generar malhumor o incluso rupturas.

Motivo 2: Ayuda a consolidar las ideas

La claridad y la concisión en la conclusión de una discusión no solo son beneficiosas para los interlocutores, también lo son para las ideas y argumentos en sí mismos. Al final de una discusión se deben consolidar las conclusiones y tomar decisiones que permitan avanzar. Si las conclusiones son claras y concisas, es más fácil tener una visión global de la discusión y de lo que se ha decidido. Esto permite una mejor valoración de la coherencia y calidad de los argumentos que se han esgrimido y de los puntos débiles que deben ser trabajados en el futuro.

Motivo 3: Potencia la autoconfianza y autoestima

La claridad y la concisión en la conclusión de una discusión también son importantes para fomentar la autoconfianza y la autoestima. Cuando se llega a una conclusión clara y concisa, el sentido de logro y de colaboración permea el ambiente y se incrementa el sentimiento de pertenencia al grupo. Además, la sensación de logro debido a la consecución de los objetivos acordados, no es solo el aumento de las expectativas de ambas partes, sino que se acepta a sí mismo y a su capacidad de llegar a acuerdos con los demás.

Estrategias para lograr claridad y concisión en la conclusión

1. Delimitar el objetivo final

Antes de empezar una discusión, es importante que se delimiten los objetivos finales que se quieren conseguir. Así, se pueden centrar las conclusiones en los objetivos fijados anteriormente. Esto reduce las posibilidades de divagar en divagaciones y temas irrelevantes y permite una mayor eficiencia.

2. Utilizar un lenguaje sencillo y directo

La utilización de un lenguaje sencillo y directo es muy importante en la conclusión de una discusión. Es fundamental utilizar términos inteligibles y que no generen confusión. En situaciones donde exista una audiencia diversa, la utilización de un lenguaje no técnico es muy importante para evitar malentendidos y facilitar la comprensión.

3. Resumir de forma breve y precisa los aspectos relevantes de la discusión

En la conclusión de una discusión, es importante identificar los aspectos relevantes. Por lo general, estos son los aspectos determinantes que van a permitir el avance y la consolidación de los objetivos establecidos. De esta forma, se evita dar información redundante o que no aporta nada nuevo.

4. Asegurarse de que todos los interlocutores están de acuerdo

Antes de finalizar una discusión, es importante asegurarse de que todos los interlocutores están de acuerdo con la conclusión. De esta forma, se evita malentendidos y conflictos posteriores. Por tanto, es fundamental que cada uno exprese claramente su conformidad.

Conclusión

En resumen, la necesidad de ser claros y concisos en la conclusión de una discusión es fundamental para evitar malentendidos, consolidar las ideas y fomentar la autoconfianza y autoestima. Para lograrlo, es importante delimitar el objetivo final, utilizar un lenguaje sencillo y directo, resumir de forma breve y precisa los aspectos relevantes de la discusión y asegurarse de que todos los interlocutores están de acuerdo. En definitiva, la claridad y concisión son un aspecto clave de la argumentación y el debate. Al aplicar estas técnicas, se podrá mejorar la calidad de los resultados y la satisfacción de todas las partes implicadas.