La falacia de la petición de concesión

Introducción

La argumentación es una herramienta esencial en la construcción de discursos sólidos y fundamentados, y se convierte en un elemento clave en la toma de decisiones y la resolución de conflictos tanto en la vida cotidiana como en ámbitos profesionales y políticos. La capacidad de argumentar con solidez y coherencia implica un conocimiento profundo de la lógica, la retórica, la epistemología y la filosofía en general. En el presente artículo se aborda una de las falacias más comunes en la argumentación y se analizan sus implicaciones en la construcción de discursos y en la toma de decisiones. La falacia de la petición de concesión, también conocida como argumentum ad concedendum, es una táctica retórica que consiste en plantear una premisa inicial que el interlocutor no puede rechazar sin caer en una contradicción o en una afirmación absurda, lo que lleva a la aceptación tácita o a la concesión de la premisa principal del argumento. En otras palabras, se trata de una estrategia que busca persuadir al otro mediante el establecimiento de una premisa que se da por sentada y que no se cuestiona, sin argumentos sólidos que la respalden.

Ejemplos de la falacia de la petición de concesión

Para ejemplificar esta falacia, podemos plantear algunos casos. Por ejemplo, imagine que alguien sostiene que la fecha actual es el 15 de noviembre de 2021. Ante esto, el interlocutor podría decir que no está seguro de la fecha correcta. Si el primer argumentador sostiene que él mismo tiene un calendario y que es imposible que esté equivocado, está usando la falacia de la petición de concesión. Otro caso podría ser el siguiente: alguien sostiene que todos los animales deberían ser libres, ya que la libertad es un valor fundamental. Si el interlocutor no está de acuerdo, el argumentador podría entonces preguntarle si cree que los animales deberían ser esclavizados, lo que lo llevaría a aceptar que la libertad es un valor fundamental.

Implicaciones prácticas

La falacia de la petición de concesión es especialmente peligrosa en contextos que implican toma de decisiones importantes, ya que lleva a aceptar premisas sin justificación lógica o empírica, y se convierte en una herramienta para manipular la opinión y la voluntad del otro. En política, por ejemplo, la petición de concesión es un recurso habitual para persuadir a los ciudadanos sobre la validez de ciertas propuestas o argumentos, aunque no estén fundamentados en hechos o argumentos lógicos. En el ámbito profesional, la petición de concesión se presenta con frecuencia en los negocios y en la publicidad, donde se establecen premisas que se dan por sentadas sin argumentos convincentes que las respalden. Esto es especialmente frecuente en la publicidad de productos pseudo-científicos o en la promoción de dietas milagrosas que se venden como soluciones infalibles.

Conclusión

La falacia de la petición de concesión es una estrategia retórica que manipula la mente del interlocutor para que acepte premisas sin argumentos sólidos que las respalden. Esta práctica es especialmente peligrosa en contextos en los que se toman decisiones importantes, ya que lleva a la aceptación de premisas sin justificación empírica o lógica. Por tanto, es esencial estar alerta ante esta falacia y desarrollar habilidades críticas y argumentativas que permitan detectar y evidenciar esta práctica en cualquier contexto.