argumentos.es.

argumentos.es.

Racionalismo y escepticismo: un diálogo necesario

Racionalismo y escepticismo: un diálogo necesario

Racionalismo y Escepticismo: Un Diálogo Necesario

Desde hace siglos, el racionalismo y el escepticismo han sido dos corrientes filosóficas que han generado múltiples debates y diálogos. Ambas buscan explicar el conocimiento y la verdad, pero lo hacen desde perspectivas muy diferentes.

¿Qué es el racionalismo?

El racionalismo es una corriente filosófica que defiende que el conocimiento se puede obtener a través de la razón y la lógica, y que esta es la forma más fiable y precisa para entender el mundo y sus fenómenos. Según los racionalistas, las verdades del mundo se pueden deducir a partir de principios universales que existen independientemente de la experiencia empirica. La razón humana se considera, por tanto, como la fuente más importante de conocimiento, y se considera que es capaz de llegar a la verdad de los hechos.

El racionalismo ha sido defendido por numerosos filósofos, como René Descartes, Baruch Spinoza y Gottfried Leibniz, entre otros, que consideraban que la razón y la lógica eran la clave para entender la existencia humana y el mundo que nos rodea. Ellos sostenian que la verdad es universal y permanente, independientemente de la experiencia empírica y de las constantes variaciones a las que está sometido que el mundo presenta.

¿Qué es el escepticismo?

El escepticismo, por otro lado, se enfoca en la duda y en la necesidad de pruebas concretas para poder afirmar cualquier cosa. Esta corriente filosófica sostiene que el conocimiento que se tiene del mundo es limitado y potencialmente susceptible a la interpretación, la subjetividad y el error. El escepticismo propone, por tanto, que no hay verdades absolutas, sino que solo tenemos modelos y aproximaciones que pueden ser mejores o peores en función de las situaciones concretas.

El escepticismo ha sido defendido por filósofos como Sexto Empírico, David Hume y Michel de Montaigne, por nombrar algunos. Para ellos, la razón humana es limitada y las verdades son relativas, por lo que se debe ser crítico y tener en cuenta el contexto y las posibles influencias externas que puedan afectar el conocimiento que se tiene de las cosas.

¿Cómo pueden dialogar racionalismo y escepticismo?

Estas corrientes son antagónicas, pero no necesariamente excluyentes. El diálogo entre ambas puede resultar enriquecedor en tanto que combinan el conocimiento y la ordenación lógica de los hechos con una actitud crítica y desconfiada hacia dichos hechos. Este equilibrio puede resultar en un conocimiento más rico y en una interpretación mejor fundamentada y en consecuencia más objetiva.

Es necesario entonces distinguir lo que se conoce con precisión y exponer los límites del conocimiento para no caer en afirmaciones que no se sustenten objetivamente. La actitud racional puede conducir hacia afirmaciones absolutas e incluso entrar en la intolerancia. La actitud escéptica, por otro lado, conduce a la falta de evidencia que de base a la elección de nuestras acciones.

La combinación de ambas actitudes supone el análisis de los principios subyacentes de lo conocido y la adopción de una actitud crítica respecto de ellos, sin caer en afirmaciones absolutas, pero apostando por una orientación hacia la verdad que no se deje atrapar por dogmas o prejuicios.

¿Por qué es importante este diálogo?

Este diálogo es fundamental en la sociedad actual, en la que se realizan afirmaciones cotidianas y algunos pseudoconocimientos que se generan gracias a la manipulación masiva por parte de algunos medios. La relación entre el racionalismo y el escepticismo puede ser de utilidad para desmontar algunos prejuicios o ciertos supuestos conocimientos que se han cristalizado en la sociedad y que están en consonancia con la tendencia hegemónica del momento.

Debemos tener en cuenta los límites de la razón humana y ser críticos y humildes en nuestro conocimiento de lo que nos rodea. Si nos dejamos llevar por afirmaciones dogmáticas o supuestos conocimientos adquiridos en el ambiente en el que se haya sido criado o en el que tengamos relación debemos preguntarnos ¿será esto cierto?.

En definitiva, el diálogo entre el racionalismo y el escepticismo nos puede aportar una visión diferente y más equilibrada de los conocimientos y las verdades a las que podemos acceder, permitiéndonos profundizar más en las cosas y comprender mejor el mundo que nos rodea.